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La piel del delirio
Sarna entra por la piel y sumerge al lector en una zona del mundo ante la que, con frecuencia, preferimos apartar la mirada. Hablo de la degradación, del alcohol, del estigma y de esa mugre social que se adhiere a ciertos cuerpos hasta volverlos emblemas del desecho. El libro de Emiliano Aréstegui Manzano, publicado en 2026 por La Tarántula Dormida e Ícaro Ediciones, construye un dispositivo híbrido para seguir al “escuadrón de la muerte 41 940” en Cruz de Corazón, y lo hace
Roxana Cortés
hace 10 horas5 Min. de lectura


¿Quién es?, ¿Quién es?
Cuando todavía era un escritor joven (si es que podemos imaginarlo como tal), Jorge Luis Borges escribió su memorable Historia universal de la infamia, una acrobacia literaria entre la ficción y la realidad. Ahí, Borges narra con esa capacidad de la que se ufanaba: condensar en tres cuartillas —que alcanzaban la densidad del plomo ardiendo— lo que otros escritores relatarían en quinientas. (No es motivo de esta narración, pero el Borges maduro renegó de estas historias de juv
Lydiette Carrión
hace 2 días2 Min. de lectura


Cumpleaños
No sé si para bien o para mal, pero envejecemos más rápido que nuestra literatura. A unos días de haber cumplido los veintinueve, escribo esto en el mismo lugar que lo hago hace más de dos años. Estoy rodeado de libros y recuerdo unos versos de Borges: “… del alto de libros que una trunca / sombra dilata por la vaga mesa, / alguno habrá que no leeremos nunca”. Justo ahora, para asegurarme de que lo he recordado bien, me levanto y miro en los estantes. Recorro con los dedos lo
José Agustín Solórzano
hace 2 días4 Min. de lectura


Cien pedos volando
Un amigo que lee las cartas, pero que teme morir víctima de sus propios vaticinios, me contó que hace años viajaba en un camión atascado y que, como llovía con fuerza, ventanillas y puertas iban cerradas en su totalidad. La cosa, sin embargo, iba tranquila: se entretenía leyendo el periódico hasta que aquel ambiente de edén se vio destrozado porque alguien se pedorreó (ni él ni los restantes pasajeros pudieron ubicar al pedorro) “tan putrefactamente hediondo” —así lo dijo— qu
Juan Fernando Covarrubias
hace 2 días2 Min. de lectura
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