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El hechizo celeste
El 17 de mayo del 2018 se jugó el partido final de ida entre Santos —quien finalmente se hizo con la copa en aquel Torneo Clausura— y un Toluca que ya estaba agarrando color. Recuerdo el dato a la perfección porque ese día nació Lucio. Yo, a nada de romper la fuente, disfrutaba el partido apoyada contra el respaldo de una silla, en la casa de Coco y Nacho, los abuelos de Lucio. En esos años vivía en Hidalgo, la tierra de Dios y de María Santísima, como solía decir don Gabino
Analí Lagunas
hace 10 horas5 Min. de lectura


Mamá de la hierba Ñuu Savi
La puerta se abrió y la sombra de mi abuela se asomó con los rayos del sol. Entró sin saludar a nadie, cruzó entre el gruñido de los puercos y el cantar de los gallos que la seguían mientras caminaba hasta la sombra de la parota —el árbol frondoso donde las gallinas y los búhos se refugian todas las noches—. La anciana no habló con nadie. Su malestar llegó a mediodía, cuando rechazaron que un curandero del pueblo curara a sus cuatro nietos con sarampión. Mi abuela, Francisca
Kau Sirenio
hace 10 horas4 Min. de lectura


Los borrachos o el triunfo de Baco
Entre el abstemio y el borracho se encuentra el punto de equilibrio: el hombre que puede agregarse al grupo de bebedores, tomar tres, cinco tragos y retirarse sin caer en la tentación ni tampoco en presiones y trampas verbales. Sabe que después de esos tragos no hay ninguna tierra prometida, esa que en el momento culminante del éxtasis el borracho cree que habrá. Iluminado por un resplandor del dios Dioniso, sabe y puede mil modos para apartarse. Ese es el bebedor loable, el
Noé Israel Borja
hace 10 horas5 Min. de lectura


El Homo prompt
Quién no recuerda El aprendiz de brujo, la famosa secuencia de Fantasía, la película animada de Walt Disney estrenada en 1940. La historia, inspirada en un poema del mismo nombre escrito por Johann Wolfgang von Goethe, es un recordatorio de los peligros de la magia cuando el practicante no tiene suficiente experiencia. En la película de Disney, el aprendiz de brujo es Mickey Mouse, quien aprovecha un descuido de su maestro para apropiarse de su sombrero mágico e imitarlo para
Alejandro Badillo
18 may3 Min. de lectura


El cansancio del poeta borracho
Hay imágenes en el cine que se repiten hasta el agotamiento, como si el imaginario colectivo no pudiera concebir al artista de otra manera. La última en sumarse a esta larga lista es Un poeta (2025), la película colombiana dirigida por Simón Mesa Soto, que ha cosechado premios en Cannes y San Sebastián y ha sido vista por más de 250 mil espectadores. En el centro de la historia está Óscar Restrepo, un escritor cuarentón que vive con su madre. Su pasado lo recuerda como ganado
Jorge Manzanilla
18 may6 Min. de lectura


Un desempleado romántico
Ya lo decía el gran poeta visceralrealista Ulises Lima: «Si he de vivir, que sea sin timón y en el delirio». La vida es intensa, oscura y callada en la mayoría de las ocasiones, y ser poeta es la peor estupidez que uno puede elegir en tiempos de hambre. Es sinónimo de vago, de bueno para nada. Un poeta (2025), del director Simón Mesa Soto y ambientada en Medellín, es una de las mejores películas colombianas actuales porque refleja la vida miserable de cualquier poeta latinoam
Franco García
18 may3 Min. de lectura


La piel del delirio
Sarna entra por la piel y sumerge al lector en una zona del mundo ante la que, con frecuencia, preferimos apartar la mirada. Hablo de la degradación, del alcohol, del estigma y de esa mugre social que se adhiere a ciertos cuerpos hasta volverlos emblemas del desecho. El libro de Emiliano Aréstegui Manzano, publicado en 2026 por La Tarántula Dormida e Ícaro Ediciones, construye un dispositivo híbrido para seguir al “escuadrón de la muerte 41 940” en Cruz de Corazón, y lo hace
Roxana Cortés
13 may5 Min. de lectura


¿Quién es?, ¿Quién es?
Cuando todavía era un escritor joven (si es que podemos imaginarlo como tal), Jorge Luis Borges escribió su memorable Historia universal de la infamia, una acrobacia literaria entre la ficción y la realidad. Ahí, Borges narra con esa capacidad de la que se ufanaba: condensar en tres cuartillas —que alcanzaban la densidad del plomo ardiendo— lo que otros escritores relatarían en quinientas. (No es motivo de esta narración, pero el Borges maduro renegó de estas historias de juv
Lydiette Carrión
11 may2 Min. de lectura


Cumpleaños
No sé si para bien o para mal, pero envejecemos más rápido que nuestra literatura. A unos días de haber cumplido los veintinueve, escribo esto en el mismo lugar que lo hago hace más de dos años. Estoy rodeado de libros y recuerdo unos versos de Borges: “… del alto de libros que una trunca / sombra dilata por la vaga mesa, / alguno habrá que no leeremos nunca”. Justo ahora, para asegurarme de que lo he recordado bien, me levanto y miro en los estantes. Recorro con los dedos lo
José Agustín Solórzano
11 may4 Min. de lectura


Cien pedos volando
Un amigo que lee las cartas, pero que teme morir víctima de sus propios vaticinios, me contó que hace años viajaba en un camión atascado y que, como llovía con fuerza, ventanillas y puertas iban cerradas en su totalidad. La cosa, sin embargo, iba tranquila: se entretenía leyendo el periódico hasta que aquel ambiente de edén se vio destrozado porque alguien se pedorreó (ni él ni los restantes pasajeros pudieron ubicar al pedorro) “tan putrefactamente hediondo” —así lo dijo— qu
Juan Fernando Covarrubias
11 may2 Min. de lectura


Corrido del desmemoriado
¿Quién es usted? Yo no la recuerdo, será que su traición le clausuró ya la memoria al corazón Sergio Vega 36 Toneladas (UANL-2024) consiste en una historia fragmentada sobre el intento de un hombre por recuperar su memoria y, quizá, su vida. Contado en varias voces narrativas, la acapulqueña Iris García desarrolla este thriller situado en Guerrero y plagado de referencias entrañables: recovecos tropicales, canciones sureñas y modismos de por acá. Aunque esta obra ha sido ubic
Paul Medrano
6 may3 Min. de lectura


La infancia del procedimiento
Escribo de noche. Siempre, desde hace años. Solo y sin música. Hubo una época en que escribía en los bares, atento al fenómeno de las musas imprevistas. En rigor, no escribía. Eran apenas unos apuntes. Me convencí para siempre de que la noche era mi hora. Y el silencio. Cuando no había PC, escribía con una caligrafía cada vez más incomprensible, más provisoria. Trataba, cuando pasaba a máquina los manuscritos, de no pensar en qué estaba escribiendo. Mantener el estado de levi
Jorge Aulicino
4 may4 Min. de lectura
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