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Ir al cine
Me gusta ir al cine. Desde niño. Recuerdo que en mi infancia nos llevaban mi padre y mi madre. Caminábamos desde la Viguri hasta el cine Jacarandas. En fila india —decía mi mamá—, en las partes donde no había banqueta. Llegábamos y afuera comprábamos refresco en bolsa. A veces llevaba tortas o dulces. El cine en aquel tiempo era de permanencia voluntaria. Y era de esos teatros grandes, con pasillos anchos, y uno podía subir a jugar en el templete. Había intermedio de diez min
Carlos F. Ortiz
hace 3 horas3 Min. de lectura


Libros y desamor
Me acerqué a los libros motivado por dos mujeres: por amor a una y por la imposición de otra. Mi madre, profesora de primaria, fue quien me inició en el alfabeto y educó mi mano para la escritura. Me exigía leer un libro cada tres semanas, obligándome a sacrificar las tardes que antes, como un feliz analfabeto, dedicaba al juego con mis hermanos. Gracias a ella comprendí pronto que no bastaba con las historias de espanto que contaba mi abuelo o las radionovelas de la XEW; exi
Juan Luis Nutte
hace 3 horas3 Min. de lectura


De pelos
Hay algo profundamente sintomático en la reacción colectiva de asco ante el vello corporal femenino. Este asco se expresa con una tranquilidad que se acerca a lo moral, una certeza que se presenta no como un gusto subjetivo sino como una verdad objetiva. Pareciera que no se trata de una emoción pacientemente aprendida y pulida a lo largo de siglos de convención visual, sino de un hecho biológico incuestionable, una ley natural de la atracción. El vello en las axilas, en el pu
Agosto D. Lombardo
hace 3 horas7 Min. de lectura


De lecturas y su desmemoria
En un rancho de Florencia, Zacatecas, mi tía abuela Rafaela sobrevivía al paso del tiempo con una serie de trucos que le impedían el olvido total de lo que conocía, de las cosas a su alcance o de sus querencias. Por ejemplo, conservaba en un sobre blanco todos los nombres de sus parientes muertos y cuyos rostros se le iban difuminando. El sobre lo colgaba en el polvoso alambre que sostenía el foco de su cocina. Cada que sufría una nueva muerte, trepaba a una silla, bajaba el
Juan Fernando Covarrubias
26 ene3 Min. de lectura


No me queda tiempo para escribir
ADVERTENCIA: no voy, jamás, a terminar de escribir este texto. No hay tiempo. No es cierto que se escribe en la cocina mientras se guisa, ni en el campo recogiendo jitomates, ni haciendo fila ni cuidando a los hijos. No escribo en todas partes, sobre servilletas, ni llevo conmigo una libreta para que mis sorpresivos versos no se pierdan. Voy aprisa. Estoy agotada. Y por la noche, cuando he dejado todo listo y puedo fumarme un cigarro por fin a solas, tampoco se escribe. Nos m
Ximena Franco
26 ene2 Min. de lectura


Meditaciones sobre el lector ideal
Cuando voy a la presentación de un libro me pregunto si los que están ahí reunidos forman parte del enigma que, para efectos prácticos, denominamos “público lector”. La cosa se enrarece si agrego algunos aspectos, pues los asistentes a estos convites literarios suelen ser familiares o amigos del autor, pero ese vínculo no los convierte en lectores. Ahí están, no sé si lean al escritor, pero lo acompañan y eso, a estas alturas de la vida, ya es bastante. Al presenciar esas fae
Federico Vite
26 ene5 Min. de lectura


La clase obrera de la literatura mexicana
Hace algunos días me topé con un video donde Julio Cortázar, desmintiendo los mitos en torno al boom latinoamericano, afirmaba que la mayoría de los escritores de su generación escribieron en soledad, en precariedad, en el hambre, lejos de su tierra y sin respaldo editorial. El escritor argentino contaba que sus libros, así como los de Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa, primero circularon en ediciones mínimas, publicadas casi a escondidas, pas
Geovani de la Rosa
19 ene4 Min. de lectura


El libro más leído
El libro más leído, ese que nos muestra el significado de la vida, el que nos hace converger en nuestra sociedad, el que nos abre los ojos ante una determinada situación, el que nos habla de manera poética sobre la existencia en el universo, el que tiene más palabras, el que es generoso por sus revelaciones, ese al que regresamos una y otra vez, es quizá el diccionario. ¿Cómo puede pasar desapercibido este prodigioso libro? Por fortuna, algunos amantes del lenguaje han dedica
Refugio Pereida
19 ene2 Min. de lectura


Somnus et bestialitas
En los seres humanos pulsa un trasfondo de deseos bestiales, y éstos se manifiestan de manera distintiva en los sueños. Sólo el sabio, por obra de su vigor moral, logra contenerlos. Tales deseos, explica Platón en La República, se liberan en el sueño y saltan fieros en busca de su satisfacción cuando la parte racional reposa, y en tanto la bestial reverbera en vino, amén de otros excesos, y procede en consecuencia. Exenta de vergüenza y de sensatez, esa parte humana, demasiad
Enrique Montañez
19 ene3 Min. de lectura
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