top of page


La muerte de Kobo
Tengo una habitación propia y ya es mucho decir. En este lugar hay un pequeño librero, además de unos cuantos estantes improvisados. Desde que adquirí mi gusto por leer me fascinaba comprar libros físicos, pasar horas en esas librerías lejanas, porque en mi alcaldía no existe ninguna. Me gustaba repasarlos, cargarlos y, al final, solo me llevaba uno o dos porque el presupuesto no daba para más. A pesar de mi lentitud para adquirir nuevas ediciones, poco a poco el espacio se f
José C. Sánchez
hace 9 horas2 min de lectura


Flagellum dei
En 1698, Kristian Frantz Paullini publicó su tratado Flagellum salutis, cuyo contenido lo refiere el propio autor para completar el título a la más pura distinción barroca: “Curioso relato de cómo con azotes todo tipo de enfermedades graves, largas y casi incurables se curan frecuentemente, pronto y bien”. Los casos recopilados por Paullini de la práctica de la flagelación permiten colegir, según sus palabras, “la obra maravillosa y misteriosa de Dios”. En éstos, además, el p
Enrique Montañez
hace 9 horas3 min de lectura


En el aniversario luctuoso de Jorge Cuesta
Porque me pareció poco suicidarme una sola vez. Una sola vez no era, no ha sido suficiente. Jorge Cuesta El mago Jorge Mateo Cuesta Porte Petit tuvo su último ataque de lucidez al promediar las tres de la mañana de aquel 13 de agosto de 1946, mientras su vista se poblaba de alas de murciélagos que se batían en retirada contra el tenebroso amanecer. Era una fecha significativa para el mago, mas, como casi todos los aspectos valiosos para sí mismo, la guardaba muy dentro, acaso
René Rueda
hace 9 horas2 min de lectura


La ética etílica y la paz briaga
Las más de las veces es difícil hablar de lo cercano. Puedo decir, porque Ulber ya lo ha dicho, que conocí este libro antes de que fuera publicado, le metí mano a sus raíces y me llené de asombro, pues encontré que Ulber, el poeta solemne y melancólico de Días como esas tortugas que van al mar, había escrito una épica de los fracasados. Y los había instalado en un anfiteatro lleno de vivos que buscan a la muerte en un remanso en el que el tiempo, como lo ha dicho José Luis de
Emiliano Aréstegui
hace 5 días5 min de lectura


Gracias por esta Era de literatura mexicana
En julio se cumplieron diez años desde la primera vez que entré a la casa de Ediciones Era, allá en Mérida 4. Quizás para mis amigos en la capital esto no parezca un evento trascendente. Pero yo era entonces un ranchero que llegaba a la gran ciudad, cargado de sueños y algunos cuentos maltrechos. La Casa de Ediciones Era fue como un nicho para los que, como yo, añorábamos ser escuchados desde el desierto de los tártaros. En aquel entonces, acudí para tomar un taller con Eduar
Hiram Ruvalcaba
31 ago3 min de lectura


Pausa de hidratación
Le puse pausa a mi vida. No, no me dormí seis meses ni estuve en un coma inducido. Le di una tregua a mi vida en redes sociales. Desde hace un par de años dejé de publicar diariamente y con estúpida frecuencia memes, fotos, textos, links, estados y lo que se use el día de hoy para postear en feis, ig, tuiter o x, el tic top no se los manejo ni le entiendo ni me interesa, sólo veo algunas cosas que de repente me mandan. La edad no ayuda. Dicen los especialistas que los de mi g
Alfonso Morcillo
31 ago3 min de lectura


(In)sostenible
En realidad tengo pocos recuerdos de mi abuelo paterno. Él era un hombre que dedicaba la mayor parte de sus días a leer y escribir. Después de que dejé de ser niña, lo visité pocas veces. Fue un hombre que se dedicó a la economía, el pensamiento crítico, la medicina, a escribir. Como todos los hombres de mi lado paterno, su fuerte era la racionalidad. Lo recuerdo una de las pocas veces que lo visité, cuando yo me encontraba en la universidad. Su estudio hermoso, lleno de libr
Lydiette Carrión
31 ago3 min de lectura


La rendición de Federico Vite, una forma de acercarse al vacío
Federico Vite transita del horror al terror, del miedo a la violencia palpable de una ciudad que hace mucho se la ha llevado el diablo, tema que ha sido parte del corpus de su obra literaria, en su caso, la ciudad y puerto de Acapulco. Esa otrora ciudad que era un lugar de descanso, afable, de pronto se precipitó al vacío, y Vite ha sido un espectador, pero también, como un aedo costeño, ha venido contando las historias que suceden en el puerto, esa violencia del crimen, de l
Carlos F. Ortiz
26 ago3 min de lectura


¿En serio no les parece brillante?
¿Jóvenes perdidos? Qué sé yo. Adultos insatisfechos, seguro. Soy de ir adonde me llaman a hablar. Hago un poco la de Borges: voy y hablo de eso, aunque generalmente lo doy vuelta. ¿Dificultades en los lazos amorosos? Sí, claro. Pero terminaremos hablando de femicidios, nuevas derechas y hombres que parecen no sostenerse en nada. Porque el hombre, vieron, tiene que estar erguido. El ras del piso parece insoportable: ¡gusano!, ¡lamebotas!, ¡arrodillado! Todo un diccionario de i
Carlos R. Trujillo
24 ago4 min de lectura


Recuerdo intocado
Se avecina, lo sé, un dolor que no se irá pronto. Un dolor que anidará en tu cuerpo y, luego, fortificado, soberbio, se ramificará en nosotros. Un dolor que no te salvará de nada, ni te redimirá de nada, ni te hará saldar ninguna deuda. Un dolor que nada más ataca a las criaturas humanas y que, por más que se haga, se torna insoportable, ingobernable. No hay dolor más lacerante que ése, y lo tendremos en casa por un tiempo; ya hemos comenzado a acondicionarle una habitación p
Juan Fernando Covarrubias
24 ago3 min de lectura


Era ya fue
Desde ayer un montón de “lectores” se dan golpes de pecho por el cierre de Ediciones Era, una editorial de izquierda, de propuesta innovadora y de vanguardia. Y el cierre se da durante un supuesto gobierno de izquierda, por cierto. ¿Tendrá algo que ver esa campaña de hacer folletines de 5 pesos y supuestos regalos del FCE/EDUCAL con también autores de izquierda? Quizá no, tal vez se trata de un conjunto de cosas, entre ellas que los tiempos han cambiado y ya no se corresponde
Caliche Caroma
24 ago2 min de lectura


Un río que canta para romper una piedra
En las trampas de la nostalgia, decía García Márquez, me llegan ciertas palabras que ya no escucho. Mi infancia son aquellas tormentas sin luz en una casita de adobe y tejas, de la masa cueite o payanque, apayanada. El changaite del café. El sabor tetelque de algunas frutas. Luciérnagas titilando al ritmo de un bosque bañado de lluvia. (Ahora titilar se considera un arcaísmo.) El petricor —esta es nueva— que permanece en la punta de la nariz. Cuando llegué a la ciudad, recuer
Ricardo del Carmen
17 ago2 min de lectura
bottom of page
