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Frankenstein, el nuevo ladrón de fuego
A propósito del reciente cumpleaños de Mary W. Shelley, viene esta evocación. A mis trece años me impresionó mucho una serie que se llamaba “Frankenstein, la verdadera historia”, que me orilló a comprar la novela, en una edición sencilla de Editores Mexicanos Unidos… Ojalá los jóvenes de la nube epóxica de Netflix que vean la versión de Guillermo del Toro hagan algo similar, aunque sea en libro electrónico. Esa serie que vi en 1983 la creí reciente; en realidad era una versió
Juan José Rodríguez
hace 25 minutos4 Min. de lectura


Cuando la poesía muerde
Seamus Heaney y W. H. Auden expresaron, con una sinceridad dolorosa, que ningún poema ha detenido una guerra, derrocado a un tirano o evitado una masacre. Pues la poesía no detiene ejércitos ni firma tratados de paz. Tampoco construye hospitales ni abastece de agua potable a un pueblo. Posiblemente, sus efectos son más sutiles, casi imperceptibles y, por ello, los utilitaristas de cada época la han considerado un asunto inútil. Sin embargo, lo que a primera vista parece debil
Geovani de la Rosa
hace 26 minutos4 Min. de lectura


La estela del sonido y la melancolía
Leer Chilango Blues (La tinta del silencio, 2024) es una experiencia inmersiva donde la música y la poesía configuran la cartografía del desamor. A modo de los viejos casetes, el libro se divide en dos partes: Lado B y Lado A. Cada uno de los poemas se denomina Track y se acompaña de un Archivo. En el poemario conviven diferentes voces: la voz lírica, la documentación archivística de una serie de mujeres que han padecido el dolor de un corazón roto y las voces de los músicos.
Adriana Ventura
hace 27 minutos4 Min. de lectura


¿Bad Bunny?
Carol Isabel (que me pidió no escribir su apellido) me pregunta por qué no he escrito jamás acerca de Bad Bunny y me pide una respuesta clara al respecto. Intentaré complacerla: apreciada Carol, hay algo que se llama música y es un vasto universo donde convergen los más diversos estilos y tendencias. Como cualquier otra materia hecha de sensibilidad e inteligencia, la música ha evolucionado desde su origen hasta hoy, pero en lo esencial sigue intacta. En ese universo de la mú
Efraim Medina Reyes
9 feb3 Min. de lectura


Jugar a pesar de todo
Alfaro vive desde hace décadas en la colonia La Mira, en Acapulco. Ha visto cómo la ciudad se volvió indicador rojo y la inseguridad se hizo rutina.
Roxana Cortés
9 feb4 Min. de lectura


Libros y café
Fui a la cafetería del Centro Cultural Elena Garro y ha sido el mejor café que he probado en mucho tiempo; y he pasado por muchas cafeterías. La librería, más sola que la una, parafraseando al cantautor más despreciado: más sola que “Octavio Paz en una disco de moda”. Pero los libros de Malpaso a 99 pesos. Recomiendo uno maravilloso: Cuando el diablo salió del baño, de la francesa Sophie Divry, que en su momento me lo recomendó Charlie Feroz. En cambio, Hegel y el poder: un e
Brenda Ríos
9 feb1 Min. de lectura


Ir al cine
Me gusta ir al cine. Desde niño. Recuerdo que en mi infancia nos llevaban mi padre y mi madre. Caminábamos desde la Viguri hasta el cine Jacarandas. En fila india —decía mi mamá—, en las partes donde no había banqueta. Llegábamos y afuera comprábamos refresco en bolsa. A veces llevaba tortas o dulces. El cine en aquel tiempo era de permanencia voluntaria. Y era de esos teatros grandes, con pasillos anchos, y uno podía subir a jugar en el templete. Había intermedio de diez min
Carlos F. Ortiz
2 feb3 Min. de lectura


Libros y desamor
Me acerqué a los libros motivado por dos mujeres: por amor a una y por la imposición de otra. Mi madre, profesora de primaria, fue quien me inició en el alfabeto y educó mi mano para la escritura. Me exigía leer un libro cada tres semanas, obligándome a sacrificar las tardes que antes, como un feliz analfabeto, dedicaba al juego con mis hermanos. Gracias a ella comprendí pronto que no bastaba con las historias de espanto que contaba mi abuelo o las radionovelas de la XEW; exi
Juan Luis Nutte
2 feb3 Min. de lectura


De pelos
Hay algo profundamente sintomático en la reacción colectiva de asco ante el vello corporal femenino. Este asco se expresa con una tranquilidad que se acerca a lo moral, una certeza que se presenta no como un gusto subjetivo sino como una verdad objetiva. Pareciera que no se trata de una emoción pacientemente aprendida y pulida a lo largo de siglos de convención visual, sino de un hecho biológico incuestionable, una ley natural de la atracción. El vello en las axilas, en el pu
Agosto D. Lombardo
2 feb7 Min. de lectura
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