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El nuevo paradigma de la pareja vampírica
No es reciente que, en los mitos sobre los monstruos, la búsqueda de otro con quien compartir la condena de la abyección forme parte del outfit con el que vestimos a la criatura. En Frankenstein, el deseo de compañía sirve también como expiación, la justificación de lo monstruoso para existir. Por desgracia para Victor y su criatura, este deseo encuentra únicamente la resolución a través de la catástrofe, la desgracia y la aniquilación del otro. Sucede distinto con los vampir
Analí Lagunas
hace 19 minutos3 min de lectura


Sueño con serpientes
El pequeño niño entrega a su mamá un dibujo hecho en la escuela. Tiene 3 años, así que se trata principalmente de manchones de crayola rojos, negros y una línea café que atraviesa ondulante toda la hoja. Un manchón más color verde y unas bolas dibujadas con pluma. Como la mayoría de las madres, piensa que los manchones del hijo son la cosa más encantadora y llena de talento que existe. Pero debe reconocer que no tiene idea de qué se trata. —¡Oh, qué lindo está! ¿Qué es? —Eh,
Lydiette Carrión
hace 19 minutos2 min de lectura


Cefalópodo
Son monstruos de excelencia secular, arquetipos recurrentes del horror: H. G. Wells legó la primera postal de una invasión alienígena apuntalada por tentáculos. ¿Sería aventurado conjeturar que Orson Welles se esmeró en la lectura de su descripción para aterrorizar a Nueva Jersey por la radio? Lo cierto es que, desde entonces, la representación del terror extraterrestre es cefalópoda y su mejor engendro es, por supuesto, el impronunciable Cthulhu de Lovecraft. ¿A qué se debe
Abraham Truxillo
hace 21 minutos2 min de lectura


El infierno apenas se está calentando
La narrativa de César Gándara siempre es garantía de quedarnos atrapados en la intriga y no querer detener la lectura hasta llegar al final. “Luz de naranjos”, su más reciente novela, publicada por Nitro Press en la colección Nitro Noir, no es la excepción. Hay una atmósfera caliente y árida que envuelve toda la novela, una prosa que quema al lector, pero a la vez lo envuelve en un aroma de naranjos. Sabina Miranda y su compañero Checo van a meterse de lleno en la investigaci
Rosely E. Quijano León
hace 5 días2 min de lectura


Yo disfrutaba mi trabajo
Disfrutaba trabajar en lo que he trabajado. Nunca un día fue igual al otro. Es decir, no me sentaba en una silla a hacer o cumplir tareas cotidianas, reiterativas, aburridas quizás. No estaba sentado. Nunca un día fue igual al otro. Pasé tiempo, sí, en una computadora, viendo redes sociales, como lo hacen muchos. Perdí tiempo, sí, contestando mensajes. Tuve incluso la gracia de ver partidos de futbol, Champions, y trabajar al mismo tiempo. Disfruté mi trabajo. Se hacía pesado
Alfonso Morcillo
21 sept4 min de lectura


Odio
Cuando me sentía sola, pensaba que era una araña y tejería una tela tan grande que atraparía estrellas, mariposas y el alma de los que se fueron sin darme el último abrazo. Como toda araña, soy rara y diferente; todos me miraban con repugnancia, miedo e indiferencia. Algunos, con curiosidad para saber qué hace ese pequeño bicho. Descubrí que podía tejer trenzas, palabras y sueños. Mi mundo cambió, los dos crecimos, caminaba entre cientos de personas de opiniones buenas y mala
Georgina Villanueva
21 sept1 min de lectura


Mi primera balacera
Acapulco/27 de enero de 2006/Secundaria Federal #1/1:20 p.m. Un viernes cualquiera saliendo de la secundaria. El gran Perla Negra nos espera. Imagínense un camión conducido por alguien que no supera los veintitrés años y su chalán, los diecinueve; un camión lleno de adolescentes de entre doce y quince años, sin ningún tipo de control, sin asomo de autoridad y con la música de Tego Calderón. Una atmósfera cargada de mochilazos, gritos, mucha hormona, mucha adrenalina, mucho mu
Charly Ocampo
21 sept3 min de lectura


La música en tiempos de demencia masiva*
Elogio a la música Amo la música. Sé de su profundo poder sobre las personas. Sobre los que la inventamos, la estudiamos, interpretamos y escuchamos. De los efectos positivos de la musicoterapia en la recuperación y sanación en pacientes de todo tipo. De la fuente de acompañamiento que representa en infinidad de personas desde tiempos inmemoriales, de la profunda alegría que despierta en los cuerpos y en los espíritus. La música sí que libera. A menos que te hayas olvidado qu
Fito Páez
14 sept6 min de lectura


Sin moldes
La razón por la que suelo detenerme en autores que pasan la prueba del tiempo es simple: descifrar cómo eligieron la estructura de sus novelas. ¿Por qué es importante una estructura? Para enfatizar rasgos de estilo, expandir el universo interno del autor y, por supuesto, para confirmar el dominio del oficio. Hablo de continentes, gracias a los cuales se yerguen personajes, sobre escenarios que actúan entre sí de manera sui generis. Pienso en ello con recurrencia y elijo, de l
Federico Vite
14 sept5 min de lectura


Una yera de Anthrax
Tenía un buen rato que no me iba a meditar al tianguis. En específico, al tianguis "del Rocío", el cual se pone los lunes y los viernes en San Cristóbal Ecatepec y al que visitaba mucho en mi niñez y adolescencia (y que Ander inmortalizó en la historia de nuestra literatura en uno de sus relatos de taller). En él me hice de mi mayor conocimiento musical gracias al material que vendían sus puestos de discos que ahora ya no existen. Debo decir que justo antes de entrar me reven
Samuel Segura
14 sept3 min de lectura


Las cuentas pendientes de Gabriel Trujillo
En el actual panorama editorial, que privilegia a menudo la conveniencia sobre la convicción, pocos son los escritores que abordan la violencia y el crimen con la honestidad necesaria para desvelar la oscura condición humana. La mayoría se conforma con un tratamiento ligero y superficial, ofreciendo una literatura policiaca facilona que solo apuesta a la sordidez. Así, sacrifican cualquier búsqueda literaria y relegan la profundidad que el género podría brindar para alinearse
Juan Luis Nutte
9 sept4 min de lectura


La muerte de Kobo
Tengo una habitación propia y ya es mucho decir. En este lugar hay un pequeño librero, además de unos cuantos estantes improvisados. Desde que adquirí mi gusto por leer me fascinaba comprar libros físicos, pasar horas en esas librerías lejanas, porque en mi alcaldía no existe ninguna. Me gustaba repasarlos, cargarlos y, al final, solo me llevaba uno o dos porque el presupuesto no daba para más. A pesar de mi lentitud para adquirir nuevas ediciones, poco a poco el espacio se f
José C. Sánchez
7 sept2 min de lectura
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