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Emilia Pérez con y sin prejuicios

Caliche Caroma

Resulta que por fin vi Emilia Pérez, la encontré en el sitio ok.ru, donde puedes ver gratis y en buena calidad casi todo. Conocía Un profeta de Jacques Audiard, el mismo director de la película tan controversial y polémica por muchas cosas. Un profeta me gustó mucho; de la segunda hablaré a continuación. Aclaro: dejo mi opinión porque algunas personas me la pidieron, y bueno, uno se debe a sus lectores, no lo hago tanto por subirme al famoso tren del mame, tren bala, diría yo. Les dejo el link de la película para que la vean y tengan su propia opinión, para que hablen con conocimiento de causa y no se dejen llevar por lo que diga yo u otro más estúpido (me adelanto al insulto, pronóstico de la infamia).

Antes de verla, ya sabía que a mucha gente (mexicanos en su mayoría) les molestaba que no hablaran español mexicano (¡¿?) y que se tomaran tan a la ligera el tema de los desaparecidos y el crimen organizado; luego escuché a miembros de la comunidad LGTBIQ+ quejarse de la actriz Karla Sofía Gascón, así como de sus declaraciones a posteriori; finalmente, los más conocedores echaban pestes del guión y de los temas musicales, pero les parecía que el montaje y la fotografía eran acertados.

Emilia Pérez es un musical que trata de la redención. Es una ficción basada en la realidad mexicana, que puede ser la realidad de muchos países en el mundo, ya que se ha globalizado la ignominia. Y la verdad es que no es tan mala como dicen muchos, tiene momentos realmente interesantes, aunque sea anacrónica en algunos momentos, verbigracia, aparece el nombre del Distrito Federal, pero entiendo que la película no tiene un tiempo específico, sino que es un poco de varios tiempos.

Cosas sobresalientes: cuando secuestran a Emilia y los secuestradores mandan sus dedos en una cajita (¿les suena familiar?); la marcha fúnebre y final, en donde aparece el mejor tema musical del largometraje; la escena en la cocina de Epifania (Adriana Paz) con la luz de la mañana iluminando sus trastes (esto me recordó a un texto de Octavio Paz en donde habla de las cabezas totonacas); la parte del karaoke con Jessi del Monte (Selena Gómez) y Gustavo (Edgar Ramírez), y varias más, pero lo dejo allí para no causar más furor en los enfurecidos.

Luego, esa gente que se molestó tanto por el tema de los desaparecidos (hay una asociación que lleva por nombre La Lucecita y se dedica a buscar a los que no están) haría muy bien en llevar su encono a las autoridades locales y federales por no hacer su trabajo, pues para nadie es secreto que jamás se lo han tomado en serio, y que son las mismas mamás y parientes de los ausentes quienes hacen la chamba dura.

Respecto a la abogada Rita Mora Castro (Zoe Saldaña), que se encarga de llevarle sus asuntos a Emilia Pérez, tanto la transición de sexo como los trámites familiares y luego La Lucecita, creo que allí es muy acertado, se sabe que este gremio hace lo que sea por dinero, y en este país tenemos bastantes casos para tomar de ejemplo.

Me arriesgo al decir que Emilia Pérez es transgénero cinematográfico, porque en momentos parece una comedia, luego un drama, después una película de acción, pasa por el musical que se supone que es el género principal, y termina en la mezcla tragicómica con un final interesante que me recordó a La trenza sagrada: Milagro en el Pueblo de Sergio Vejar, película de 1975. Si uno pone de lado los momentos involuntarios de comedia y se deja llevar por la historia, no la encontrará tan infame como han dicho miles de personas. Pero para esto, repito, hay que quitarse los prejuicios.

Termino diciendo que no es mala película, como no lo es Joker: Folie à Deux de Todd Phillips, pero a diferencia de ésta, la de Jacques Audiard no me parece que sea una película para ganar premios, y la del Joker 2 sí que lo fue, aunque no ganó muchos (León de Oro en Venecia en 2024). Sin embargo, y sin caer en eso de la “agenda progre” y otras estupideces reduccionistas, estoy convencido de que los premios se relacionan con otras cosas como los patrocinadores y las tendencias de las academias que poco tienen que ver con el cine y los gustos del público (el público que ve cine consuetudinariamente). Hay que darle tiempo al tiempo; tal vez esta película necesita otros ojos, otras generaciones, como le pasó a Los olvidados de Buñuel, por sólo mencionar una de tantas producciones que han herido al pedorro nacionalismo mexicano.

Eso es todo, enemigos. ⚅

[Foto: Carlos Ortiz]

 
 
 

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